Hay cosas que solo puedes aprender si decides salir de tu zona de confort. Y qué mejor que hacerlo cuando estás viajando.

Llega un momento en la vida en que te das cuenta que el viejo dicho: “todo pasa por algo” es cierto. Y que la principal razón de ello es nada más y nada menos que aprender.

No me considero una exploradora del mundo, pero si alguien que ama viajar ya sea por trabajo o vacaciones (aunque en realidad, siempre estaré trabajando pero en fin). Y en mis viajes siempre he aprendí algo. O mucho.

Precisamente en muchas de mis travesías hay cosas que aprendí a la mala (o a la buena) e incluso, sin esperarlo. ¿Y qué fue? Aquí te las cuento.

  1. Cambiar todo tu dinero en el aeropuerto es un gran error de principiantes. El tipo de cambio por lo general es más bajo. Lo que aprendí es tener solo lo necesario para el taxi y un extra por si acaso, pero una vez instalada en el hotel siempre busco una casa de cambios. Y sí, la moneda internacional es el dólar. No lleves soles. No habrá donde puedas cambiarlos. Y al regreso, si te sobra, cambia de vuelta a dólares. Los necesitarás para tu próxima aventura.
  2. Siempre habrá alguien que pueda tomarte una foto. Si lo pides con amabilidad e indicas el encuadre y cómo quieres tu imagen, créeme que lograrás. El 20% de las veces. No todos tienen las mismas habilidades fotográficas. Pero como yo soy #LaPesada y necesito buen contenido para mis redes, llevo el trípode y la tomo yo misma o le pido a otra persona que lo haga hasta que salga como me gusta.
  3. Publicar fotos y compartir tus momentos en redes sociales está bien, pero aprende a desconectarte. La idea de salir de viaje es relajarse y conocer el entorno. Y si bien como influencer debo mostrarles lo que estoy viendo y actualizarlas con lo que encuentro, te diré que hay momentos en los que no cojo el celular porque bueno, tengo que disfrutar del viaje.
  4. Llegar temprano a las atracciones turísticas hace que realmente lo disfrutes. Créeme. Es LO MEJOR. Lo vengo haciendo desde mi último viaje a Nueva York y lo recomiendo no solo para tener mejores fotos si no para evitar el mar de gente y turistas. Tómalo como que tienes todo el lugar solo para ti.
  5. No importa si viajas sola o acompañada, igual te vas a divertir. Si bien son experiencias completamente diferentes, no quita que cada una tenga sus beneficios. Y si viajas sola siempre podrás conocer otros viajeros y hacer amistades que duren años. Mira aquí mis consejos para viajar sola.
  6. La que convierte, no se divierte. Y es que si has tomado la decisión de darte un gusto y salir de la ciudad o el país, entonces mentalízate que hay cosas que no van a costar lo mismo y que hay destinos que son más baratos y otros, más caros. Si no quieres preocuparte con lo que gastas, ahorra bien antes de viajar, haz un buen presupuesto y cúmplelo. Por algo trabajamos, para disfrutar de la vida. ¿Cierto?