La historia de esta túnica se remonta a diciembre del año pasado, cuando hice mis compras navideñas con Yul, esa tarde loca en la que mi tarjeta casi se desvanece de tanta transacción. La encontré refundida en una de las esquinas de La Quinta (una tienda donde venden saldos de exportación y otros aquí en Perú), recuerdo verla así toda gigante y que la señorita que atiende me dijo: “Es talla XL” y yo le dije “¿Y? ¡Está perfecta!”. Y vaya que lo es.