Tenía pensando hacer este post desde hace unos meses, cuando fui por primera vez a hacerme la depilación brasileña. Digamos que antes todas mis experiencias con este tipo de rituales de belleza habían sido las convencionales, para mi la depilación de los lados, ósea, para el bikini, era más que suficiente y mi tradición desde hace unos años. Sinceramente, no quería experimentar el dolor y el episodio de Sex and the city en donde Carrie y las chicas hablan de la depilación brasileña quedó marcado en mi cabeza, especialmente la parte del dolor y shock de Carrie después que la esteticista rusa la desprende de lo que ella ya estaba acostumbrada a ver, ¿me entiendes? 
En fin, por alguna razón (y porque mi prima me hablo de ella) decidí probar la depilación brasileña. Vamos a hacer todo el ritual completo, dije. Si me duele, aguantaré como las buenas, pensé. Llegué al salón donde acudo a hacerme tratamientos express (porque queda cerca a mi casa) y en verdad, no pregunté mucho, solo me fijé que todo lo que utilicen esté limpio y que la persona que me atendería sea de confianza. Al fin y al cabo íbamos a pasar un rato juntas de una forma que casi no paso con nadie. Después de explicarle que esa sería mi primera vez con una depilación de ese tipo, empezó la tortura. Porque si te has hecho la depilación brasileña, no vas a decir que no duele. No sé qué tan alto sea tu umbral del dolor, pero de que duele, ¡duele! 
Ahora, antes de continuar te explico un poco cuál es la diferencia entre la depilación brasileña y la depilación tipo bikini. Es bien simple. Todo depende de la cantidad de vellos que se retiren. En la primera te quitan todo lo que cubre tu parte genial y también una parte de los glúteos. La segunda solo remueve la parte de los lados que quedan expuestos cuando uses la parte inferior tu bikini. 
Volviendo a mi relato…. ¿qué estaba diciendo? Oh si, la depilación brasileña duele. ¡Duele! Pero después del dolor viene la calma. Y aquí entre nosotras, el sábado tuve que probarla de nuevo porque en los próximos días tengo que ponerme una ropa de baño con mucho escote en esa parte. No sé si se la recomendaría a todas porque como dije, es una experiencia dolorosa y algo embarazosa, imagínate pues, tienes que estar desnuda de la cintura para abajo con una persona que recién conoces mientras va retirándote la vellosidad de tu zona más íntima. A eso súmale los gritos y risas nerviosas que puedes tener durante todo el proceso. Si de veras quieres hacerlo, go for it. No voy a mentirte, el resultado podría gustarte y quizás quieras seguir pasando por esta tortura china nuevamente. Eso si, hay algunas recomendaciones que debes tener en cuenta antes de tu segunda vez y esa es, dejar que el vello crezca lo suficiente. Si es demasiado corto, la cera podría pegarse a la piel y causar lesiones. Y nadie quiere eso. 
¿Qué debes saber antes y después de la depilación brasileña? Aquí te cuento. 
– Si tienes lunares, dile a la esteticista que depile la zona alrededor de ellos. 
– La primera vez duele (creo que eso ya debes tenerlo claro a estas alturas) pero dicen que las siguientes depilaciones son menos dolorosas.  El sábado tuve mi segunda experiencia con este tratamiento de belleza y duele, duele, duele. 
– Para mitigar el dolor, puedes tomar 2 aspirinas y con un vaso de agua 45 minutos antes de tu cita. 
– Báñate antes de tu depilación, las razones son obvias. 
– Es mejor que acudas a tu depilación antes o después de tu periodo. 
– El largo de tus vellos debe ser considerable, si te depilas con la rasuradora, deja que pasen entre 2 a 3 semanas para hacerte la brasileña. 
– Para evitar irritaciones evita usar ropa apretada, telas sintéticas, exposiciones al sol o altas temperaturas, si eres de las que van al sauna, déjalo por unos días. 
– Espera al día siguiente para retomar tus actividades deportivas y amorosas. 
– Asegúrate que el salón a donde vayas sea limpio, que la esteticista que te atienda use guantes.
Ahora, como todo en la vida, existen ciertas ventajas y desventajas de la depilación brasileña y encontré muchas en el ciberespacio. Te dejo las dos versiones, la primera es un poco más optimista, échale un vistazo haciendo click aquí. La segunda es más ilustrativa, pero también interesante, puedes verla en este enlace. Una vez con esta información, te recomiendo encontrar un buen salón o preguntar entre tus amigas, en caso alguna haya pasado por ahí. Si conoces un sitio bueno, déjame un comentario y compártelo con todas. 
Ahora me voy, ¡regreso más tarde!