Ha llegado la hora de romper leyendas urbanas.

Existe una falsa afirmación que a veces llega a mi bandeja de entrada o es incluida como parte de un comentario en cualquiera de mis redes sociales:  ¿por qué siempre usas ropa de marca?

Luego está el famoso: “no todos tenemos canje”.

Sé que debes estar pensando que esto es un comunicado pero la verdad es que es una reflexión y bueno, una excusa para escribir mucho el día de hoy.

Desde hace 7 años he observado con detenimiento cómo la percepción de las bloggers de moda e influencers peruanas en general está regida bajo el fantasma, o mejor dicho, la leyenda urbana del canje y la ropa de marca.

Ahora, no puedo hablar en nombre del resto de mis colegas. Pero en mi caso, te diré algo: el 90% de mi clóset ha sido comprado con mi propio dinero.

Podría decir que soy de las pocas cuyo contenido no está enteramente auspiciado por marcas de ropa.

Hasta hace un tiempo me negaba a publicar outfits con ropa o accesorios que no fuesen lo míos o que solo usaría para la foto pero si siempre me piden ideas de looks para distintas ocasiones (y la mayor parte del tiempo, quieren ver cómo lo usaría yo misma) entonces, hago un esfuerzo por mostrarles cosas que pueden encontrar en la ciudad.

 

Mira aquí: 7 zapatos para este invierno.

¿Qué es ropa de marca?

La denotación que la categoría “de marca” tiene para muchos es producto de las dedicadas y elaboradas estrategias de mercadeo de las mismas marcas, valga la redundancia.

Esto es lo que hace que cualquier persona sienta que al tener algo de Nike, Dior, Banana Republic o cualquier otra, lo hará pertenecer a un grupo específico de la sociedad.

Muchas marcas han alineado sus productos a ciertos valores, y el consumidor los asocia de esta manera. Por eso es que deseamos objetos de marca.

Sin embargo, existen muchas marcas más asequibles en el mercado. Sobre todo en nuestro país. Ya sea las que vienen del extranjero o mejor aún, las locales y los independientes.

Lee más: Marcas independientes que debes conocer.

 

 

Yo creo que la ropa no debe ser cara. Por eso cuando compro, lo hago en oferta. Y ya cuando necesito algo y me gusta mucho, pago full price. Pero si buscan en mi closet alguna cosa de marca, lo único que encontrarán serán lentes, carteras y algunos zapatos. La razón por la que prefiero invertir en este tipo de accesorios la daré en otro artículo.

Por cierto, si de veras quieres ver qué hay en mi closet, te cuento que este 15 de julio haré un Closet Sale. Confirma tu asistencia y mira todos los datos del evento en este enlace.

Lo que quiero aclarar aquí es que no, mi ropa no es canje y tampoco es “de marca”. Mi ropa es de Gamarra, H&M, Zara, Saga, Ripley, Shein, Asos u alguna otra marca gringa o española que he comprado en mis viajes.

Esas marcas son low cost. Y aquí uno de mis trucos para vestir como mis celebrities y fashion icons favoritas: buscar las prendas más parecidas en esas tiendas. Y es que yo jamás pagaría por uno de los vestidos Viviene Westwood que Kim Kardashian está usando últimamente, pero si veo que Zara tiene uno muy parecido, ¡lo compro!

Y digo así, efusivamente, lo compro porque hace poco me pasó que encontré en Ripley de Las Begonias una casaca similar a la que Kendall lució hace unos meses (que es de Acne Studios). La tenían en Marquis y no la llevé en ese momento porque estaba apurada, ¿seguirá ahí? Solo me queda cruzar los dedos y rezar a los dioses de la moda.

¿Y el canje? Algunas marcas independientes tienen la gentileza de hacerme llegar prendas, pero si te has fijado bien, son muy pocas.

La moda es un fenómeno de la sociedad en la que vivimos y la ropa “de marca” o de diseñador (nacional o internacional) no siempre será la mejor.

Es hora de quitarnos la idea que solo la ropa “de marca” nos hará ver con mucho más estilo.

Tú puedes armar los mejores outfits con ítems que se ajusten a tu presupuesto. Lo único que necesitas es mucha creatividad y un muy buen ojo (para encontrar todas esas piezas trendy que créeme, están ahí esperando por ti).

**Ojo, no estoy desmereciendo a ninguna marca de las mencionadas líneas arriba. Recordemos que cuando hay descuentos y ofertas, ¡podemos comprar todo lo que siempre quisimos!

 

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