Hoy es día de elecciones en Perú y como les conté por Facebook, durante las votaciones de abril me tocó ser miembro de mesa. Era segunda suplente y por alguna razón, los miembros titulares decidieron no asistir ese día. Así que no me quedo otra que pasar todo mi domingo apoyando a velar por la democracia y haciendo valer nuestro derecho a votar. Esa mañana asistí temprano, tal cual la coordinadora asignada de la ONPE me había indicado. Siete y media de la mañana, aún sin desayunar; pensé que todos asistirían y que solo me tocaría firmar, votar y retirarme. Después de todo, ¿quién quiere pagar s/.197.50 de multa? Sin embargo, conforme pasaba el tiempo, nadie se presentó y la primera suplente y yo tuvimos que tomar asiento con quien era el tercer miembro y que por orden, pasó a ser el presidente de nuestra mesa. Al principio estuve bastante perdida pues no había ido a ninguna de las capacitaciones, como dije, no pensé que me tocaría ser miembro de mesa. 

Debo reconocer que mi primera reacción al enterarme que tendría que hacer esto y pasar todo el día ahí, después de haber escuchado miles de historias, bromas y demás acerca de las desventuras de los miembros de mesa; no fue precisamente la mejor. Sin embargo, todo esto pasó después de dos horas, cuando me di cuenta que era importante que esté ahí y de esa manera colaborar con mi país y el derecho de todos los peruanos a ejercer su voto.

Todo esto suena muy bien mientras lo escribo, pero como muchas deben saber, la realidad fue otra. Hasta ese día nunca me había puesto a pensar en el trabajo que realizan todas las personas que están detrás de la organización de las elecciones, mucho menos en todo lo que implica el procedimiento para que cada uno de nosotros elijamos a quién nos va a gobernar. Si bien estamos pasando por una situación incierta y de mucha incertidumbre, nada justifica el hecho de quienes se dejan llevar por la presión del día y descargan su fastidio haciendo sentir que quienes estamos sentados tenemos la culpa de todo. Y es que a estas alturas todas sabemos qué ocurrió en casi todos los centros de votación, las colas fueron inmensas, hubo mucho tiempo de espera y como era de esperarse, mucha gente maltratándose a causa de la poca paciencia y consideración que a veces tenemos los peruanos en ciertas circunstancias.

De hecho debes haberte dado cuenta que muchos de los miembros de mesa éramos menores de 30 (o 35). Esto obviamente fue motivo para que muchas señoras se dejen llevar por las apariencias y nos califiquen de ineficientes, lentos y demás. En realidad tratábamos de hacer todo lo posible, con sistema incluido, para que todo se lleve de la mejor manera y sin errores. No quiero entrar en detalles de cuál es todo el procedimiento, solo quiero decirles que los gritos, las miradas, y otros incidentes  fueron algo abrumadores para mi. Uno de ellos fue el hecho que tuvimos que bajar del segundo piso al primero unas tres veces debido a que personas con capacidades especiales no podían subir; era en estos momentos cuando todos los de la cola se ponían de película de terror a tal punto que tuvimos que ir acompañados de un policía y un par de militares. A esas alturas yo solo había podido tomar un café con leche y la mitad del sandwich que mis papás me llevaron. Eran las tres de la tarde y la presión, el miedo y quizás la falta de comida hizo que se me bajara la presión pero no quería que todas esas personas que habían sido tan groseras conmigo me vean así. Comí uno de los caramelos que dos personas buenísima onda nos llevaron e hice que se me pasara. Forcé a mi cuerpo a no desmayarse y seguir trabajando.

La verdad es que hubieron dos o tres incidentes que hicieron que la cólera y los nervios me ganen, pero sinceramente no valen la pena mencionarlos. Al final, tuve que quedarme hasta las once y media de la noche contando votos y completando fichas y actas; a esas alturas solo pensaba que velar por la democracia hacia que todo valga la pena. Quizás no muchas personas son conscientes del trabajo que hay detrás de todo esto pero desde ese momento lo soy, los miembros de mesa no estamos ahí por elección propia y no recibimos ningún tipo de remuneración, solo estamos ahí para apoyar a que las elecciones se lleven a cabo de forma transparente. En esta segunda vuelta, solo espero que las personas sean más pacientes y que entiendan que si no nos apoyamos mutuamente, nuestro país no puede salir adelante. Independientemente de las preferencias políticas que todos tenemos, creo que si hay algo en que todos coincidimos es que queremos lo mejor para nuestro país así que este hoy, 6 de junio del 2016 votemos a conciencia, nada de viciados o blancos, eso a la larga apoya a la corrupción y el autoritarismo. Estamos a tiempo de defender la libertad y cerrarle el paso a la dictadura y la corrupción.