Esto parecerá salido de una comedia gringa pero no, sucedió en la vida real.

El fin de semana dos de mis mejores amigos se casaron luego de siete años de relación. Siete años. Si alguno de los dos está leyendo esto espero no tomen a mal lo que diré a continuación pero es realmente un logro llegar a esa etapa. Al matrimonio. No todos pueden.

No todos se arriesgan y deciden continuar luchando por el amor. Muchos tiramos la toalla a mitad del camino o incluso antes de iniciarlo. Siento un profundo respeto y admiración por todas las parejas que deciden unir sus vidas para siempre. Así que amigos, ¡lo mejor del mundo para ustedes! Lo mejor del mundo para todos los que dijeron “acepto”.

Estas líneas, además de ser una especie de introducción y porque la novia me pidió que mencione su boda en mi blog, me sirven como antesala de lo que voy a contarte el día de hoy. Y es que, si eres de mi equipo, el de las solteras, debes haber notado algo: en las bodas, el ratio de solteros equivale a las oportunidades que tienes de encontrar estacionamiento en el Jockey Plaza un domingo. Estarás dando vueltas por todos lados y al ver que todo está ocupado, te retirarás dignamente. O bueno, irás derecho a la barra y bailarás con el resto de amigas solteras. O sola.

¿Qué está pasando en Lima que casi no hay solteros en las bodas? ¿O será que quienes vamos sin pareja (sea hombres o mujeres) simplemente no encontramos a nadie con quien bailar? Porque he escuchado a amigos del sexo opuesto quejarse también de esto.

¿Será el destino? ¿Serán los astros? Honestamente, no sé qué será. El punto es que ya van cuatro bodas a las que voy sin pareja y no hay solteros.

Pero bueno, mi observación no va hacia el lado de que en una boda encontraremos el amor. Una boda es la celebración del amor de la novia y el novio. Y se acabó. Cupido culminó su trabajo con ellos dos y no va a aparecer ese día. Punto. Así que con eso resuelto, viene la segunda parte de mi reflexión del día: ¿por qué todos alrededor están en pareja?

La mayoría de personas entre 26 y treinta y tantos ya están comprometiéndose, enseriándose, liberándose del mercado. Y como te dije en otro artículo de apología a la soltería, si te ven sola, eres la paria del grupo. Más aún en una boda. Pero eso no es todo, tienes que pasar por 5 momentos que relataré a continuación:

1) Buscas a los pocos amigos solteros que te quedan. Solo porque quieres asegurarte una pareja de baile. ¿No hay? ¿Se juran galanes de novela? Bueno. Next. Amigo, ni que fueras Tom Hiddleston.

2) Buscas a las pocas amigas solteras que te quedan. Así evitas estar en medio de tu dos amigas felizmente casadas toda la noche. De lo contrario, cada vez que ellos salgan a bailar te jalarán a la pista de baile y después de un par de canciones bailando en círculo, terminarás en el medio, bailando sola. Yo estoy a favor de la independencia y el girl power, pero me gusta bailar sola en la ducha, en mi cuarto o en Matadero.

3) Respondes con seguridad cuando te hacen comentarios como “mucho viaje, mucho blog, mucha foto pero… ¿y el novio?” Amigo, te quiero ¿ya? Pero, ¿en qué año te quedaste? No necesito un novio para medir mi felicidad. O en todo caso, déjame aclararte que una mujer exitosa no necesita un hombre al lado.

4) Evitas participar del tradicional lanzamiento del bouquet. ¿Hay alguna prueba científica de que solo por atrapar un ramo de flores seré la próxima en casarme? ¿No se necesita conocer al amor de tu vida primero? Tomé muchas horas arreglándome, ¿es necesario que me peleé con otro grupo de mujeres por un arreglo foral?

5) Rechazas la invitación al naked party de a dos de uno de los solteros de la fiesta. A las cinco de la mañana solo quiero sacarme el vestido, ponerme mi pijama y dormir sola en mi cama, gracias.

Creo que esto resume todo lo que una mujer soltera tiene que pasar si va sola a un matrimonio. La verdad es que la inspiración para escribir estas líneas vino después de leer algunas de las respuestas que mucha de ustedes dejaron en la encuesta que publiqué hace unos días en Facebook y vi que una comentaba acerca de la situación por la que muchas mujeres solteras pasamos: el típico corralito o mejor dicho el “te presento a un amigo”.

Espero que la persona que dejo este mensaje lea esto, de todo corazón te digo que si no quieres pasar por eso, no lo hagas. Un simple “no estoy lista ahorita o gracias pero no” es suficiente. Si son tus amigos entenderán.

Precisamente una de las amigas que menciono en el punto número dos me dijo que tenía un amigo  buenísima gente y con atributos increíbles y  yo, con total sinceridad le dije que acabo de pasar por una mala experiencia y que simplemente prefiero enfocarme en otros temas. Las cosas caen por su propio peso, el futuro Señor Pink Chick está en camino y llegará cuando tenga que llegar. Lo mismo les digo a todas solteras leyendo esto. [Pero ojo, el señor Pink Chick es mío]