La historia de cómo decidí ser independiente y aventurarme en el mundo del negocio propio.

Hace poco me di cuenta de dos cosas: este 2017 el blog cumple 7 años y yo 5 dedicándome a él por tiempo completo. ¿Cómo llegué aquí? Es una larga historia. Y hoy te la cuento.

Cuando era chiquita me gustaban tres cosas: que mi mamá me compre ropa, jugar con mis Barbies y leer revistas. Recuerdo que jugaba con mis primas a que armábamos nuestra publicación y por supuesto, yo siempre era la editora. Y aunque a esa edad no sabía lo que era la moda o las tendencias, hubo algo en este mundo que llamaba mi atención.

Al salir del colegio, a los 15 años, mi meta era ser abogada. Solo porque mi mejor amiga quería ser abogada. No fue si no hasta que entré a la facultad que me di cuenta que no iba conmigo y gracias a que me llevaron a conocer la facultad de comunicación, que decidí cambiar de carrera.

A todo esto. Yo me crié en Piura en los 90s. En esa época MTV aún pasaba música y prácticamente no tenía mayor conocimiento del mundo más allá de la capital. No sabía qué podía hacer una comunicadora, mucho menos que había toda una industria dedicada al cien por ciento a la moda.

Mientras estuve en la universidad, pensé nuevamente en cambiar de facultad y estudiar diseño de modas porque pensaba que era la única forma de ingresar al rubro. Sin embargo, no me gustó la metodología de enseñanza (la cual hasta ese momento era la única ofertada en Lima) así que decidí continuar en Comunicación y terminar.

Pasaron los años y luego de pasar por un periodo en el que quise ser diplomática (estuve en la delegación del Model United Nations de mi universidad), decidí empezar a buscar trabajo. Postulé a muchas empresas retail y de belleza: Saga, Ripley, Unique, L’Oreal… Habré pasado por Belcorp unas tres o cuatro veces para distintas evaluaciones pero solo llegaba a la segunda fase y nunca más recibía una respuesta. Saga nunca me llamó y mi entrevista en Ripley no fue la mejor. Siempre estuve entusiasmada por trabajar en alguna empresa  de moda o maquillaje. Pero no tenía la experiencia que requerían así que decidí expandir mi campo de búsqueda y acabé trabajando en el área de Recursos Humanos de una compañía de consumo masivo.

La verdad es que nunca imaginé ser independiente. Después de mi fallido intento por trabajar en alguna empresa de moda, mi foco pasó a ser la gestión de personas. A tal punto que lo que más quería en la vida era ser Gerente de Comunicación Corporativa o de Recursos Humanos en alguna empresa transnacional.

Ahora que lo pienso, es probable que Saga o Ripley jamás me hubiesen llamado porque no era mi momento. El universo tenía otros planes para mi: aprender, ganar experiencia y descubrir mi pasión. Pink Chick nació cuando aún estaba en la universidad pero tal como lo conoces ahora fue un concepto que creé cuando estaba trabajando como practicante de comunicación interna en una transnacional de consumo masivo y mientras llevaba un posgrado en Administración y Gestión de Personas (era la más joven de la clase).

De pronto, mi interés por saber más acerca del management se vio minimizado por mis ganas de aprender más del mundo del marketing digital y las redes sociales. Era muy buena en mi trabajo. De hecho siempre tuve el mejor feedback de parte de mis jefes y recibí una propuesta de ascenso y contratación al poco tiempo de ingresar a lo que hasta ese momento pensaba que era la empresa de mis sueños. Sin embargo, todo cambiaría con una sola decisión.

A los pocos días de recibir la oferta de trabajo contratado y ser considerada para estar a cargo del área de Comunicación Interna mientras mi jefa se iba de permiso por maternidad, renuncié. Pensaba en ese entonces que podía dedicarme de lleno al blog. A pesar que hasta ese momento los ingresos eran mínimos en comparación a lo que recibía como sueldo.

Pero los astros se unieron y de pronto, una nueva oportunidad apareció en mi camino. En otro rubro. Curiosamente trabajando como Community Manager de Saga Falabella. Durante esa época el blog creció. Aprendí mucho en la agencia, tuve el mejor jefe del mundo y conocí a muchos profesionales del rubro que a la fecha siguen enseñándome más cada día.

Para ese entonces, el blog ya tenía sus primeros contratos anuales y por supuesto, la responsabilidad y compromiso que tenía con la página era cada vez mayor. Tenía un trabajo como dependiente y me dedicaba a Pink Chick de lunes a viernes de 7 a 10 de la noche y los sábados y domingos el horario no terminaba.

Estaba feliz porque hacía lo que me gustaba pero llegó un momento en el que la pasión que sentía por el blog era mayor a la que tenía por mi trabajo. Cumplía solo porque tenía que hacerlo (y además por el cheque a fin de mes). Poco a poco esto empezó a ser más notorio en mi desempeño y pasó lo que tenía que pasar: me despidieron a los pocos meses de llegar a una nueva compañía.

Esta fue la oportunidad perfecta para lanzarme a la piscina. No tenía ganas de regresar a trabajar para otros. Me había acostumbrado a ser mi propia jefa y sentar mis propias metas. Sin proponérmelo, me animé a empezar mi propio negocio.

Quien me dio la idea de monetizar el blog fue mi ex. Él me motivó a  trabajar duro por hacer crecer la página y “profesionalizar” lo que empezó como un hobby. Incluso las primeras fotos de mis outfits diarios fueron tomadas por él.

Muchas de las cosas que han visto en el blog y los consejos comerciales que he tomado al principio de mi carrera como blogger fueron suyos y de verdad que estoy agradecida por eso. Aún recuerdo las conversaciones que teníamos y cómo le contaba con mucho entusiasmo cuáles eran mis planes para Pink Chick. Pero la verdad es que los planes no siempre salen como una lo espera, más adelante te hablaré de eso.

La verdad es que el camino de Pink Chick a ser un negocio es producto de mucha perseverancia y esfuerzo. Y es que sinceramente, no tenía otra opción. Era eso o regresar al mundo corporativo y dependiente. Eso y el destino han hecho que éste sea mi principal trabajo. Algo que como siempre digo, no dejo de agradecer al universo.

No creo en las recetas para tener el blog o el negocio más popular y exitoso. Pero sí en los consejos para dedicarte a tu pasión y empezar tu propio negocio:

  1. Sé consciente con tus finanzas: como te dije líneas arriba, mi camino a ser independiente empezó con un despido así que con mi liquidación en mano armé un pequeño plan/presupuesto para no afectar mi estilo de vida y responsabilidades como los pagos en mi casa, mi carro, etc.
  2. Si es posible, consigue un trabajo freelance: una de las desventajas de ser independiente es que muchas empresas tienen políticas de pago de 60, 90 o incluso 120 días a proveedores. Y por más que existan bancos que te dan las facilidades de cobrar antes de tiempo las facturas a cambio de una comisión, es ese porcentaje el que te hace pensarlo dos veces antes de querer recibir un poco menos por el trabajo que realizaste. Es por eso que por los primeros dos años de mi vida de independiente, me dediqué a hacer consultorías y tener “freelos” para asegurar un ingreso fijo mensual.
  3. Organízate: ésta es una tarea de todos los días. TODOS LOS DÍAS. Haz listas, ten un buena agenda y un cuaderno donde apuntes todas tus ideas y por supuesto, tus pendientes. Yo soy un poco chapada a la antigua en ese aspecto y sé que hay herramientas online que te ayudan a organizar mejor tu vida. Pero yo siempre creeré en el lápiz y papel.
  4. Aprende todo lo que puedas: sobre todo de contabilidad. Y consigue un buen contador. Te recomiendo a la mía. Y por supuesto, aprende de tus errores. Otro tip que puedo darte para aprender más es conseguir un trabajo part-time. Yo hice esto hace tres años porque sentía que necesitaba actualizar mis conocimientos del mundo digital y web. Así fue como me convertí en la editora de la revista Wapa y hasta incluso cumplí otro de mis sueños: escribir para una columna semanal.
  5. Rodéate de otros emprendedores: frecuentar personas con las que tienes algo en común siempre es bueno, y si se trata de un emprendimiento, ¡mucho mejor! Pueden intercambiar consejos y muchos datos.
  6. Ten paciencia: trabaja con lo que tienes. No necesitas la súper oficina en el último piso con una súper vista. Solo una buena computadora y un espacio en donde puedas crear.
  7. No te desesperes si las cosas no salen como lo habías planeado: uno de mis planes para Pink Chick era expandir mi línea de poleras y bisutería. Pero nuevamente, el universo reveló otra de mis pasiones (una que estaba muy desatendida) así que con el dolor de mi corazón, tuve que elegir un nuevo camino. Por eso te digo, no todo sale al 100% como lo planeamos. Como dicen por ahí “deja que fluya”. Eso sí, nunca te desanimes ni dejes que los pensamientos negativos entren a tu mente.

Ser independiente y tener tu propio negocio no es una tarea fácil. Créeme, han habido momentos en los que he tenido que actualizar mi curriculum y dejarlo listo en caso algo no saliera como esperaba. Pero felizmente, todo ha ido mejor de lo que hubiese planeado. Y eso que aún se viene más, mucho más.

Aquí el detalle de lo que llevo puesto:

Lentes: Dior
Blusa: SheIn
Cartera: Alexander Wang
Falda: Topshop
Anillo: Daniela Salcedo
Zapatos: Zara