Una opinión sincera sobre La La Land. No te preocupes. No hay spoilers.

No me gustan los musicales. Mucho menos las películas románticas. Por cultura general he visto Grease y Les Miserables (es hermosa y cada vez que escucho “I dreamed a dream” no paro de llorar) . Pero no me hagan verlas dos veces, una estuvo más que suficiente para saber que Anne Hathaway se merecía el Oscar y que no habrá mejor Danny Zuko que John Travolta. A mi ponme cincuenta mil veces Rogue One, Scarface, El PadrinoEl Rey León. Eso si puedo ver sin cansarme (y sí, siempre canto las canciones del Rey León).

Sé que existe una fascinación y culto alrededor de Ryan Gosling después de The Notebook, ¿me crees si te digo que nunca la he visto? A ese punto llega mi aversión al género romántico. Pero es temporada de premiaciones, soy comunicadora de profesión y nuevamente, la cultura general prima ante todo así que decidí ver La La Land, al fin y al cabo me invitaron al Avant Premiere.

El más emocionado en verla era mi hermano. Él insistía en que me gustaría. Y déjame decirte algo, me gustó. Desde la primera escena me enganché a tal punto que no puedo dejar de escuchar “Another day of sun”“Someone in the crowd” y básicamente, todo el soundtrack de la película.

La La Land nos trae de vuelta la propuesta visual y fotográfica que solo se podían ver en películas antiguas de los ’40s, ’50s y ’60s. Claramente merece todos los premios que ha recibido y las enésimas nominaciones que tiene para los próximos Oscars. Imagínate, está a la par que Titanic.

Ahora, claramente toda la película no era una fiesta para mi. Habían escenas y partes en las que realmente pensaba: ¿esto es necesario? Pero como dije líneas arriba, no me gustan los musicales y mucho menos las películas de amor. Lo que menos me atrae de este género es la poca realidad en el guión. Me explico: uno no anda por la calle cantando y bailando todo el tiempo. He ahí mi resistencia a este tipo de películas.

Sin embargo, hoy me topé con esta frase:  dreams are what movies are made of (las películas están hechas de sueños) así que entiendo y acepto la existencia del género musical en el séptimo arte. Y reconozco también que sí hay algo realista en La La Land y eso es la eterna tensión entre la ambición y el amor. Y es que, el argumento principal de la cinta es la lucha de Sebastian (Ryan Gosling) y Mia (Emma Stone) por tener éxito en Hollywood. En cierta forma, toda la parafernalia e incluso las letras de las canciones son la manera en la que Damien Chapelle, el director, explora ese conflicto.

En conclusión, La la Land: ¿vale la pena verla? Sí. Lo vale. Así seas una romántica empedernida, amante de los musicales o una escéptica del genero, anda al cine y mírala. Ya no hacen películas así. Y créeme, te gustará a tal punto que cantarás todos los días la misma canción y querrás ir a Los Angeles solo a soñar.