La que sea perfecta, que tire la primera piedra. 

Ayer subí un video donde mostraba cómo habían quedado mis pestañas después de hacerme un tratamiento de lifting. De todos los comentarios que recibí, el que más llamó mi atención fue este:

“Tus orejas.”

¿Mis orejas? ¿En serio?

En toda mi carrera como blogger es la primera vez que  hacen un comentario acerca de eso. En los casi más de siete años que llevo con Pink Chick, exponiendo mi imagen al público y compartiendo cosas con mi hermosa comunidad, me han dicho de todo, cosas buenas, cosas malas, cosas jaladas de los pelos… Pero que hagan énfasis en una parte de mi físico hasta ese entonces totalmente desapercibido era algo nuevo para mi.

Lo que más llamó mi atención era el apoyo que recibían quienes enfatizaban en la rareza de mis orejas. Una incluso dijo: “¿Qué le pasa a tus mega orejas?”

En ese momento, lo único que pasaba por mi cabeza era: ¿qué les pasa?

Sé que como influencer estoy expuesta a cualquier tipo de comentario, opinión, crítica e interacción por parte de todos los que tienen acceso a Internet. A estas alturas, soy consciente que cualquier persona puede entrar a mi página. Y quiero pensar que quienes me siguen desde hace tiempo no lo hacen solo para fijarse en mis defectos físicos.

¿Acaso estas personas creen que voy a sentirme mal por cómo se ven mis orejas en un video filmado en plano picado*? ¿O por sus comentarios? Todas las mujeres tenemos inseguridades. Pero las mías no son mis orejas. No son nada físico en realidad. Con siete años publicando fotos, ¿creen que tendría problemas de autoestima?

Después de un rato, llegué a la conclusión que en realidad lo que pasa es que como mujeres, estamos acostumbradas a criticarnos y ver los defectos de las otras. Ya sea a las espaldas o  a través de una pantalla que pone el límite suficiente como para que se sientan valientes a decir lo que sea.

Eso y que quizás quienes vieron la publicación no pueden notar la diferencia de cómo se ve alguien en plano picado (que es más angular) o frontal. Si mis orejas eran demasiado grandes o mis cejas no se veían proporcionales a mi cara es por eso, el plano. ¿Y por qué lo grabé así? Para mostrar las pestañas. No las cejas, mucho menos las orejas. Si de veras quieren ver cómo son mis cejas y cuál es mi rutina, vean este video.

Creo que lo que nos falta como género es desarrollar más la empatía entre nosotras. A lo mejor así podremos por fin dejar de criticarnos las unas a las otras.

*En Facebook respondí como plano cenital, pero éste es cuando la cámara está totalmente perpendicular respecto al suelo.