Creo que con el pasar de los años una va madurando y reflexionando acerca de cosas que a inicios de los veinte piensas que es “de adultos” o que reservarás para “cuando encuentres el amor”. Una de ellas, es el matrimonio. Y voy a confesar algo, la sola idea de unirme religiosa o civilmente con alguien, además de toda la ceremonia y parafernalia, me asusta un poco. Es más, creo que hasta podría tener un ataque de pánico a lo Julia Roberts en Runaway Bride. Y mientras escribo esto ya estoy empezando a sentir un hueco inmenso en el estómago. En fin, estos momentos terroríficos se esfuman cuando veo una que otra noticia bonita sobre matrimonios y en especial, cuando me quedo prendida viendo vestidos. 
Y es que al fin y al cabo soy mujer. Una mujer nerviosa e indecisa, ¡pero mujer! Puedo obviar el hecho de que el matrimonio me de nervios y que no sea de las que mujeres que sueñen con casarse (sí, lo dije) pero hay algo que es muy cierto, denme un vestido -y un anillo- bonito y lo pensaré. Pero sobre todo, dame un vestido bonito, al fin y al cabo, los trapos siempre llamarán mi atención. Pero claro, un vestido de novia no es cualquier pedazo de tela, ¡es toda una obra de arte! Es por eso que cuando vi las hermosas piezas de Noe Bernacelli no pude resistirme a pensar: si me casara, usaría este de todas maneras. Y aunque el matrimonio está demasiado lejano para mi en este momento, nunca está de más agregar algo a la carpeta de Pinterest “para cuando me case”, ¿no? Estoy segura que muchas por acá están ya a punto de dar el gran paso o también están como yo y solo quieren ver cositas lindas, así que aquí se los dejo. Suspiren conmigo, que todo está bien bonito. 

Si algo les gusto, pueden pedir una cita al atelier de Noe, acá les dejo su página en Facebook
Este post NO ha sido auspiciado. Vi las fotos en Facebook y me gustaron mucho, por eso las compartí aquí.